Fotografía de Tamara conde con una carita muuuuy sonriente diciendote: 'Veo lo que importa: tus ganas de vivir, no tus límites'

A los 36 años me quedé totalmente ciega por una enfermedad rara llamada Retinosis Pigmentaria. Fue un golpe muy duro, que, por cierto, no me vi venir…, pero aprendí que, aunque la vida te apague la vista, nunca te apaga las ganas de vivir. Perdí seguridad, independencia, autoestima… y durante un tiempo, también perdí la alegría de vivir.

Hasta que comprendí que la mayor limitación estaba en mi mente y no en mi cuerpo. Y elegí seguir siendo yo y empecé a reconstruirme desde dentro. Aprendí a escuchar mi cuerpo, mi respiración y mis emociones. y probé el antídoto del humor. A aceptar lo que había pasado y después incluso a jugarlo. Hasta que poco a poco, renací más feliz, plena e ilimitada que nunca antes en mi vida.

Hoy acompaño a personas que están atravesando un cambio físico o sensorial a adaptarse, gestionar el miedo, reconciliarse con su cuerpo y vivir en plenitud. Si quieres que te acompañe en este camino, tú sílbame… ¡y yo voy!

Próximamente abriré la primera convocatoria de mi curso para gestionar el duelo por pérdida de capacidades físicas o sensoriales y la primera convocatoria también del siguiente paso: Renacer: reconstruye tu vida después del cambio, para acompañarte en el camino de volver a vivir en plenitud.

Si estás interesad@ en recibir información sobre estos cursos, sobre próximas charlas o simplemente ponerte en contacto conmigo, puedes hacerlo usando el formulario de contacto.

Y recuerda: ¡la mayor limitación está en nuestra mente, no en nuestro cuerpo!